top of page

Feeling is healing

  • Writer: Héctor Mendoza
    Héctor Mendoza
  • Dec 26, 2025
  • 2 min read

Escuché esta frase hace poco: feeling is healing. Y lo sentí profundamente.

No como consigna optimista, sino como una verdad incómoda: sentir no siempre es bonito, pero si que es necesario. Este año me lo enseñó así, de zopetón.

Un año que no pidió permiso

Cambiamos de casa. Dejamos un lugar que fue refugio, ritmo y constancia. Moverse no siempre se siente como avance; a veces se parece más a un duelo. Perdimos espacios, rutinas, nos despedimos de objetos… y con todo esto, perdimos certezas.

También me quedé sin trabajo. No fue una decisión elegante ni planeada. Fue abrupta, desconcertante, y durante un momento, profundamente desestabilizadora. Me obligó a mirar de frente preguntas que llevaba tiempo evitando: quién soy sin ese rol, sin esa estructura, sin ese “plan”.

Sentirlo todo

Durante mucho tiempo pensé que sanar era entender. Ponerle palabras, explicaciones, razones. Este año entendí que no. Sanar es sentir, incluso cuando no sabes qué hacer con eso que sientes.

La tristeza por lo que se va. El miedo a lo que no está claro. La culpa de no tener respuestas inmediatas. La gratitud que aparece cuando menos lo esperas.

Feeling is healing no significa que todo se acomoda rápido, significa que no te saltas el proceso.

La comida y volver a crear

En medio del ruido, algo empezó a ordenarse. Volví a la comida, no como escape, sino como ancla. Cocinar, pensar sistemas, imaginar proyectos. El mood emprendedor no nació del optimismo, sino de la necesidad de crear algo propio, honesto, vivo.

Ahí empezó a construirse un nuevo puente entre lo que soy, lo que sé hacer y lo que quiero ofrecer al mundo.

Familia en expansión

Este año nació mi segundo hijo. Y con él, una nueva versión de todos nosotros.

Ver a mi hija mayor, convertirse en hermana ha sido una de las experiencias más profundas del año. Aprender a dividir la atención, el tiempo, la energía… y el corazón.

Nada te enseña más sobre presencia que un bebé. Nada te confronta más con el ahora.

Y en medio de todo esto, mi esposa. Mi compañera. Más unidos que nunca, no porque haya sido fácil, sino porque decidimos caminar la tempestad juntos.

Impermanencia

Arranqué el año con Vipassana. Y aunque no lo planeé así, todo el año fue una práctica extendida.

Aceptar anicca: todo cambia, todo aparece y desaparece.

Casas. Trabajos. Etapas. Versiones de uno mismo.

Resistirse duele más que soltar.

Y aquí es donde todo conecta: cuando aceptas la impermanencia, te permites sentir sin aferrarte. Y cuando sientes sin huir, algo empieza a sanar.

Cerrar sin cerrar del todo

No cierro el año con respuestas definitivas. Lo cierro con más sensibilidad, más honestidad y menos prisa.

Si algo me llevo conmigo es esto: sentir no es debilidad. Sentir es el camino.

Feeling is healing.

Gracias, año incómodo. Gracias por moverlo todo.

 
 
 

Comments


bottom of page